De qué trata realmente la contabilidad de acumulación modificada
Puerto Rico se encuentra en medio de una metamorfosis. Pero no en el sentido biológico, sino en la forma en que el Gobierno de Puerto Rico contabiliza los ingresos y los gastos. El cambio a un método conocido como “estándares de contabilidad de acumulación modificada” mejorará la precisión, la transparencia y la rendición de cuentas. Supone un paso transformador para Puerto Rico.
¿En qué consiste exactamente ese cambio y por qué es importante? Los estándares de contabilidad de acumulación modificada implican que el Gobierno tiene que contabilizar lo que debe en el momento en que contrae una deuda, y no cuando se resuelva a pagarla. Estos estándares impiden que el Gobierno oculte gastos para que el presupuesto parezca equilibrado cuando en realidad no lo está. Cuando Puerto Rico cayó en quiebra, las maniobras contables ocultaron los problemas fiscales. La contabilidad de acumulación modificada es la forma de evitar que esto vuelva a suceder.
Incluso desde la Edad Media, las personas se preguntaban cuál era la mejor forma de llevar los libros; es decir, cómo mantener un registro preciso de los ingresos y los gastos para preservar el equilibrio financiero y asegurar la integridad de quienes administraban las cuentas. El monje italiano Luca Bartolomeo de Pacioli revolucionó la contabilidad con su concepto de partida doble, que consiste en asociar cada activo, como el dinero en efectivo, con un pasivo, como una factura o un préstamo. La idea es que las dos partes de la hoja de balance, los activos y los pasivos, siempre estén equilibrados. Eso fue hace más de 500 años. Aunque pudiera resultar difícil de creer hoy día, en aquellos tiempos era un concepto novedoso, y desde entonces se ha venido utilizando en el ámbito de las finanzas.
Con el paso del tiempo, los contables continuaron elaborando ese sistema, añadiendo al mecanismo de registro de las transacciones un conjunto de principios que regulan cuándo deben registrarse las transacciones. Esas normas, conocidas como contabilidad de acumulación, permiten a los contables dar un seguimiento preciso a los ingresos y los gastos a lo largo del tiempo, en lugar de hacerlo en el momento en que se producen. El principio de la contabilidad de acumulación es sencillo: las transacciones, como los ingresos, se contabilizan cuando se generan, y no cuando se reciben, mientras que los gastos se contabilizan cuando se incurren, y no cuando se pagan.
Veámoslo de esta manera: uno piensa que le va bien porque tiene dinero en la cuenta corriente. Pero en la gaveta del escritorio hay varias facturas sin abrir, la reparación del carro se pagó con la tarjeta de crédito y no se hizo el pago del seguro del carro. En papel, la cuenta parece tener dinero. En realidad, no sabes de dónde lo vas a conseguir. Es que aún no has contabilizado de lo que debes.
¿Por qué esto es importante? Precisión y previsibilidad. La contabilidad de acumulación responde la pregunta: ¿Qué cantidad de dinero ya se ha comprometido y, si lo gastamos, nos quedará suficiente para cuando venza cada pago?
Es fácil ocultar los gastos cuando no se usa el proceso de contabilidad de acumulación. Irse de compras con la tarjeta de crédito sin tener en cuenta la realidad económica puede enmascarar el verdadero impacto en las finanzas hasta que llega la factura. Inevitablemente, seguir comprando a crédito va a deteriorar tus finanzas, aunque al momento la cuenta corriente parezca estar en orden.
Puerto Rico llevó sus finanzas de esta forma durante 16 años. La crisis fiscal de Puerto Rico tuvo varias causas, entre ellas la prolongada recesión económica, una alta tasa de emigración y un endeudamiento excesivo por parte del Gobierno. Pero, desde el principio, el Gobierno recurrió a maniobras contables que la contabilidad de acumulación prohíben hacer.
Por lo tanto, cuando el Congreso aprobó PROMESA para establecer una vía legal que permitiera a Puerto Rico reducir su deuda y alcanzar la responsabilidad fiscal, estableció que el Gobierno también utilizara la contabilidad de acumulación modificada. Esa es la variante de la contabilidad de acumulación utilizada principalmente por los gobiernos, sobre todo aquellos en recuperación de una crisis fiscal. Por ejemplo, la ciudad de Nueva York debe utilizar la contabilidad de acumulación modificada desde su crisis fiscal en la década de los setenta, y Detroit la utiliza desde que salió de la quiebra. Pero no siempre es una crisis fiscal lo que lleva a adoptar la contabilidad de acumulación modificada. Connecticut y Nuevo México también emplean este método.
La Volcker Alliance, una organización sin fines de lucro comprometida con el desarrollo de los trabajadores del sector público, afirmó en su informe de 2017 “Verdad e integridad en la elaboración de presupuestos estatales” que pasar de usar la contabilidad de pagado y recibido —la que utilizan la mayoría de los gobiernos para elaborar sus presupuestos— a usar técnicas de contabilidad de acumulación modificada “reflejaría con mayor precisión la salud financiera de los gobiernos”. En fin, el método de acumulación modificada ya se emplea ampliamente en los informes financieros anuales exhaustivos utilizados para auditar los presupuestos de los gobiernos estatales y locales una vez cierra el año fiscal.
A principios de este año, la Junta de Supervisión y el Gobierno elaboraron las directrices aplicables en la elaboración de los presupuestos del Gobierno de conformidad con los estándares de contabilidad de acumulación modificada. La Oficina de Gerencia y Presupuesto de Puerto Rico y la Junta de Supervisión deben ahora, juntos, asegurar que las nuevas directrices de contabilidad se implementen adecuadamente y se apliquen al proceso de elaboración de presupuestos, y que los presupuestos del Gobierno para los años fiscales 2026 y 2027, respectivamente, sean conformes con dichas directrices. Los auditores deberán entonces revisar las cuentas del Gobierno una vez finalizado el año fiscal y determinar si, en efecto, el presupuesto estaba equilibrado conforme a los estándares de contabilidad de acumulación modificada al cierre del año. El presupuesto muestra si el Gobierno tiene la intención de mantener el equilibrio entre los ingresos y gastos; los estados financieros auditados muestran si realmente lo logró.
Durante Un Mejor Plan: Simposio sobre el Futuro Fiscal de Puerto Rico, el director de la División Estatal de Presupuesto de Nuevo México, Andrew Miner, habló sobre cómo los estándares de contabilidad de acumulación modificada impulsan un proceso de elaboración de presupuesto más eficiente y oportuno.
Este cambio al sistema de contabilidad de acumulación modificada supone una meta cumplida en cuanto a la rendición de cuentas del Gobierno —un requisito estatutario de PROMESA que ahora está cerca de cumplirse. Además, complementa el marco general de sostenibilidad fiscal de Puerto Rico. Para Puerto Rico, el camino por seguir consiste en combinar los estándares de contabilidad de acumulación modificada con otras reformas permanentes que garanticen la disciplina presupuestaria —como la planificación financiera a largo plazo, la gestión de reservas, la sostenibilidad de la deuda, la creación de una oficina de presupuesto centralizada y la aprobación de leyes que garanticen la responsabilidad fiscal para las generaciones futuras.

