Puerto Rico ha recorrido un largo camino desde la crisis fiscal que llevó a la promulgación de PROMESA. Desde que la Junta de Supervisión y Administración Financiera para Puerto Rico (Junta de Supervisión) inició su labor, el presupuesto del gobierno se estabilizó, el déficit desapareció y los planes fiscales ayudaron a mejorar la planificación fiscal. ¿Y ahora qué? Durante Un Mejor Plan: Simposio sobre el Futuro Fiscal de Puerto Rico – Herramientas, Principios y Prácticas Presupuestarias Estatales, los directores de presupuesto de cinco estados de EE. UU. compartieron sus experiencias en cuanto a los componentes esenciales de una planificación fiscal y presupuestaria exitosas para apoyar la recuperación a largo plazo y la transformación fiscal en curso de Puerto Rico.
El Simposio, patrocinado por la Asociación Nacional de Oficiales de Presupuesto Estatales (NASBO, por sus siglas en inglés), reunió a expertos en presupuesto de los estados de Illinois, Ohio, Dakota del Norte, Nuevo México y Utah que lo han hecho todo. Algunos recién terminan el proceso de formulación del próximo presupuesto de su propio estado. Se centran cada día en los aspectos fundamentales: cómo proyectar los ingresos del gobierno, cómo establecer reservas para mitigar la incertidumbre, cómo planificar estratégicamente las inversiones de capital, y cómo hacer que las reformas se sostengan cuando cambian las administraciones. Todo ello sin perder el enfoque en estas mismas prioridades, e incluso en algo más básico: establecer un marco presupuestario estatutario que la mayoría de los gobiernos dan por sentado.
El debate dejó claro que una reforma significativa depende de instituciones fuertes, datos confiables y una colaboración sostenida —no solo en Puerto Rico, sino en todas partes— en cada estado, territorio, municipio o agencia gubernamental. Muchos estados han afrontado y superado desafíos fiscales. En los paneles se discutió cómo lo hicieron. Para Puerto Rico, seguir estas prácticas y ejemplos ayudará a garantizar que, una vez no exista la Junta de Supervisión, el Gobierno pueda conservar una estabilidad y una planificación fiscal estratégica y orientada al futuro.
Estableciendo los cimientos para cómo Puerto Rico planifica, asigna y ejecuta el uso de fondos públicos
En los paneles y charlas se atendieron asuntos sobre presupuestos de capital, planes financieros, proyecciones económicas y de ingresos, mejores prácticas, y gestión del riesgo fiscal. Las conversaciones también permitieron a los expertos en presupuesto compartir el conocimiento que adquirieron en sus funciones de administrar las finanzas estatales en los EE. UU.
Los panelistas fueron:
- Sophia DiCaro – directora ejecutiva, Oficina de Planificación y Presupuesto (Utah)
- Christina Frass – subdirectora, Oficina de Presupuesto y Gerencia (Ohio)
- Doctor Andrew Miner – director, Departamento de Finanzas y Administración (Nuevo México)
- Joe Morisette – director, Oficina de Gerencia y Presupuesto (Dakota del Norte)
- Alexis Sturm – directora, Oficina de Gerencia y Presupuesto (Illinois)
La gobernadora de Puerto Rico, Jenniffer González Colón, el secretario de Hacienda de Puerto Rico, Ángel Pantoja Rodríguez, y el director de la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) de Puerto Rico, Orlando Rivera Berríos, resaltaron su compromiso común de promover reformas presupuestarias sostenibles a largo plazo para garantizar una asignación de fondos consistente y confiable de los servicios públicos, mejorando así la calidad de vida del pueblo de Puerto Rico.
Delineando los pilares de una reforma presupuestaria eficaz
Los panelistas expertos compartieron su experiencia práctica y enfatizaron que los desafíos fiscales a los que se ha enfrentado Puerto Rico y las reformas que debe institucionalizar para evitar recaer en dificultades financieras no son asuntos exclusivos de la Isla. Son las mismas dificultades que otros estados y el Distrito de Columbia sobrellevaron y de las que salieron fortalecidos luego de reformar la manera de administrar las finanzas públicas. Las reformas que Puerto Rico debe emprender se ajustan a las prácticas estándar seguidas por las jurisdicciones de toda la nación. Estas expectativas son consistentes con lo que los mercados, incluyendo las agencias de calificación, consideran requisitos estándar.
Los panelistas destacaron que el avance de las reformas presupuestarias estructurales que promueven la transparencia, la rendición de cuentas y la administración fiscal responsable son esenciales para transformar una crisis financiera en estabilidad fiscal a largo plazo.
Mientras dialogaban sobre las lecciones aprendidas trabajando con sus respectivos gobiernos estatales, discutieron cómo gestionar eficazmente los riesgos fiscales, mejorar la coordinación entre las agencias gubernamentales y garantizar que las reformas perduren independientemente de las diferencias entre partidos y transiciones gubernamentales.
Los cinco directores de presupuesto estuvieron de acuerdo en que:
- Las reformas duraderas deben plasmarse en leyes e incluir marcos estatutarios y el compromiso de la rama ejecutiva. El Dr. Miner enmarcó esta mejor práctica en el contexto de Nuevo México, donde tanto la legislatura como la Oficina del Gobernador velan de cerca los resultados de las reformas y promueven nueva legislación cuando es necesario. Del mismo modo, Frass describió cómo en Ohio la colaboración entre la Oficina de Presupuesto y Gerencia y la Legislatura permite analizar con eficacia y transparencia todos los marcos estatutarios, y una vez implementados, son sostenibles.
- Establecer reservas con normas y criterios claros para el depósito y el retiro de fondos puede proteger a los gobiernos durante los declives económicos, tanto esperados como inesperados. Frass señaló que en Ohio existen salvaguardas para el fondo de imprevistos del estado, así como para otras reservas, como la de Medicaid. Sturm destacó que, en el caso de Illinois, constituir reservas se ha convertido en una práctica crucial para mejorar la calificación crediticia del estado.
- Los planes financieros multianuales deberían ser exigidos por ley para que los gobiernos puedan ganar la credibilidad de los mercados de capital a largo plazo. Morrisette, de Dakota del Norte, y Frass, de Ohio, subrayaron que los planes multianuales también son importantes para conservar unos presupuestos equilibrados a largo plazo y garantizar que cualquier superávit inesperado se asigne adecuadamente, tanto si se ahorra como si se utiliza.
- Unas salvaguardas bien definidas (normas claras y ejecutables) desempeñan un papel fundamental en evitar que los gobiernos gasten más de la cuenta cuando, de otro modo, las presiones políticas o la volatilidad económica desviarían los presupuestos. Aquí resalta la experiencia de Morrissette en Dakota del Norte: mucho antes de enfrentarse a fluctuaciones marcadas de ingresos por los precios del petróleo, los electores aprobaron límites constitucionales que restringen el endeudamiento y exigen ahorrar una parte de los ingresos volátiles. Estas normas no pueden deshacerse fácilmente y, por ende, la disciplina persiste incluso cuando los presupuestos están en superávit. Sturm, de Illinois, y Frass, de Ohio, destacaron el mismo principio a través de diferentes herramientas: establecer límites estatutarios al servicio de la deuda, exigir reservas, presentar informes transparentes y hacer un uso activo de la autoridad de veto del gobernador para mantener el equilibrio presupuestario. Los tres coincidieron en que las salvaguardas solo funcionan cuando se comprenden ampliamente, se aplican de forma consistente y se crean para durar más que cualquier administración.
- Elaborar proyecciones multianuales, junto con correcciones automáticas —como reducciones de gasto o bases de ingresos actualizadas— es esencial para que los estados conserven el equilibrio. Los estados que enfrentaron mayores dificultades fueron a menudo los que aplazaron las decisiones difíciles o confiaron en ingresos temporales como si fueran permanentes. Sturm describió cómo años de desequilibrios y degradación de la calificación crediticia en Illinois forzaron al Gobierno a recuperar la confianza mediante una planificación multianual, estrictas pruebas de asequibilidad y el compromiso de utilizar los superávits no recurrentes para amortizar deuda y reponer reservas, no para nuevos gastos corrientes. Morrissette describió otro tipo de problema en Dakota del Norte: cuando los ingresos aumentaban inesperadamente, el gasto crecía con demasiada rapidez, creando un “reinicio” dificultoso cuando los ingresos caían.
En todos los estados el mensaje fue consistente: con unas salvaguardas bien definidas, transparencia y disciplina, no cabe duda de que un sistema fiscal resiliente y sostenible está al alcance.


