La elaboración eficaz de presupuestos es más que un ejercicio de contabilidad; es la forma en la que el Gobierno y sus agencias planifican el gasto y los ingresos necesarios para mantener el buen funcionamiento de los servicios públicos esenciales. Por ejemplo, la elaboración de presupuestos permite a los sistemas escolares planificar los gastos anuales como los salarios de los maestros, los libros de texto, y el mantenimiento de los planteles.
Cuando los gobiernos estiman sus ingresos con precisión y planifican sus gastos de forma responsable en torno a proyecciones realistas, no solo pueden financiar sus operaciones cotidianas sin interrupciones, sino que también pueden asegurarse de estar preparados en caso de emergencias y pueden priorizar las inversiones en servicios esenciales e infraestructura. Esta planificación cuidadosa garantiza que las operaciones gubernamentales sigan siendo confiables, lo que les permite a los contribuyentes disfrutar cada día de unos servicios públicos con los que pueden contar. El 15 de abril de 2026, la Junta de Supervisión y Administración Financiera para Puerto Rico (Junta de Supervisión) reunirá a seis directores de presupuesto de estados de EE. UU. para exponer en un simposio público las mejores prácticas presupuestarias y cómo logran administrar con éxito los presupuestos de sus estados.
Cuando los gobiernos no administran sus presupuestos de forma fiscalmente responsable, se vuelve necesario reformar los procesos y las prácticas de administración para evitar que los presupuestos se salgan de equilibrio consistentemente.
En Puerto Rico, esta transformación integral de la administración de presupuestos ya está en proceso. En 2016, Puerto Rico había acumulado $73 mil millones en deuda que no podía pagar. Una de las principales causas de la enorme deuda de Puerto Rico fue que el gobierno gastó más de lo que recaudó en ingresos cada año durante al menos 16 años consecutivos. En 2009, por ejemplo, el gasto público superó los ingresos en un 30%. PROMESA, la Ley de Supervisión, Administración y Estabilidad Económica de Puerto Rico de 2016, estableció una vía para que Puerto Rico redujera la deuda, pero también exige que la Junta de Supervisión trabaje con el Gobierno en la creación de un método para lograr un presupuesto responsable.
Elaboración de presupuestos: el camino hacia la sostenibilidad fiscal
El presupuesto de un gobierno no es solo un documento financiero; es el modelo para lograr responsabilidad fiscal a lo largo de un periodo determinado, por lo general un año fiscal, aunque algunos gobiernos tienen presupuestos multianuales (o bienales). Es un plan para manejar el gasto y una herramienta de rendición de cuentas que, si se sigue, refleja las prioridades establecidas por el Gobierno.
La mayoría de los estados de EE. UU. están obligados por ley a aprobar un presupuesto equilibrado, es decir, que los gastos no superen a los ingresos. Eso no quiere decir que los gobiernos no contraigan deudas. Todos los gobiernos solventes toman dinero prestado para financiar los proyectos grandes de infraestructura. Pero los gobiernos no deben pedir prestado más de lo que pueden pagar, porque el pago del principal y los intereses es uno de los elementos de un presupuesto equilibrado.
Una administración financiera inadecuada, la falta de supervisión y otras prácticas condujeron a déficits estructurales recurrentes y, en 2015, el gobernador Alejandro Javier García Padilla declaró que Puerto Rico no podría pagar la deuda en su totalidad. Sin embargo, Puerto Rico no es el único gobierno que lucha por equilibrar sus cuentas. Países como Grecia y Argentina tuvieron que implementar reformas para recuperarse de sus crisis de deuda. La ciudad de Nueva York se enfrentó a una crisis fiscal en la década de 1970 que obligó a la ciudad a reformar sus procesos presupuestarios, incluyendo la implementación de algunos de los mismos controles que la Junta de Supervisión está trabajando para implementar ahora con el Gobierno de Puerto Rico. La Junta de Control Financiero del Estado de Nueva York, que supervisó las finanzas de la ciudad durante la crisis fiscal, se creó en 1975 y sigue existiendo en la actualidad, principalmente para revisar el plan financiero a cuatro años y garantizar el cumplimiento con la Ley de Emergencia Financiera del Estado de Nueva York.
Trazando el camino hacia la estabilidad fiscal permanente para Puerto Rico
La Junta de Supervisión fue creada por PROMESA para ayudar a Puerto Rico a lograr la responsabilidad fiscal y recuperar un acceso razonable a los mercados de capital, estabilizar el presupuesto y reestructurar la deuda. Desde que la Junta de Supervisión certifica los presupuestos de Puerto Rico, los gastos no han superado a los ingresos. Los pagos de la deuda se redujeron considerablemente.
Pero para mantener las finanzas de Puerto Rico equilibradas se necesitan reformas presupuestarias permanentes que ayuden a garantizar una buena administración financiera a largo plazo. El Gobierno deberá dirigir su propia planificación financiera y presupuestaria, de forma que no dependa de la Junta de Supervisión.
Es necesario promulgar legislación de reforma presupuestaria para integrar este mayor nivel de detalle en un entorno pos-PROMESA, razón por la cual la Junta de Supervisión y el Gobierno están colaborando para implementar reformas presupuestarias que adopten las mejores prácticas modernas, como se observa en otros estados de EE. UU.
Transformar el proceso presupuestario de Puerto Rico significa:
- Proyecciones económicas y de ingresos mejoradas – Las proyecciones económicas y de ingresos bien formuladas y transparentes son esenciales para la estabilidad y la credibilidad.
- Mejores prácticas presupuestarias – El Gobierno deberá establecer un presupuesto en un marco global que incluya las adquisiciones, la gestión de resultados, una política de reservas bien definida y una política global de manejo de la deuda.
- Programa integral de mejoras capitales – El Gobierno deberá desarrollar y adoptar un plan de capital multianual para garantizar que las inversiones estén alineadas con objetivos estratégicos.
- Presentación de informes financieros mejorados y transparentes – El Gobierno deberá subsanar las deficiencias en la administración fiscal e implementar procedimientos y prácticas que perduren después de PROMESA.
- Hacer la transición de los Planes Fiscales al Plan Financiero Multianual pos-PROMESA – El Gobierno debería desarrollar un plan financiero que incorpore estimados multianuales de todos los ingresos y gastos, riesgos o brechas a corto plazo y un plan para atenderlos.
Una década de avances
Puerto Rico sigue avanzando hacia un proceso presupuestario más transparente y alineado con las mejores prácticas como parte de su transformación fiscal a largo plazo. Las iniciativas en curso en todas las agencias públicas y en la Junta de Supervisión reflejan el compromiso compartido de reforzar la gobernanza fiscal, mejorar la capacidad de proyección y garantizar que los futuros presupuestos sean sostenibles y creíbles. Uno de los elementos clave de la transformación presupuestaria es el cambio a nuevos estándares de contabilidad. El Gobierno y la Junta de Supervisión están trabajando en la implementación de los principios de contabilidad de acumulación modificada, según lo exige PROMESA. El enfoque histórico del Gobierno —contabilidad de recibido y pagado— contribuyó a que Puerto Rico gastara en exceso y acumulara los niveles insostenibles de deuda que condujeron a la crisis.
Otro elemento de este proceso de reforma presupuestaria es la introducción de un presupuesto de capital. Los gastos capitales deben separarse claramente del presupuesto para operaciones cotidianas, conocido como el presupuesto del fondo general, de modo que el Gobierno pueda planificar las inversiones a largo plazo y determinar mejor qué recursos se necesitan y cuándo financiar las inversiones en infraestructura a largo plazo de forma separada de lo que está disponible para el presupuesto operacional.
Las proyecciones económicas y de ingresos son otro paso importante para mejorar el proceso presupuestario. La Junta de Supervisión introdujo el Simposio sobre Proyecciones Económicas anual de Puerto Rico, que pasará a ser un simposio para establecer un consenso sobre la proyección de ingresos públicos y el crecimiento económico, con el fin de crear una base más firme para elaborar los presupuestos y determinar cuánto dinero puede gastar el gobierno. El simposio ha sido organizado por la Junta de Supervisión durante los dos últimos años, pero se convertirá en un elemento permanente del proceso presupuestario del gobierno incluso cuando la Junta de Supervisión deje de existir.
Para implementar esta transformación y las nuevas prácticas, la Oficina de Gerencia y Presupuesto (OGP) necesita contar con los recursos adecuados. La OGP y la Junta de Supervisión delimitaron puestos nuevos que reforzarían esta crucial agencia gubernamental y garantizarían que los futuros presupuestos se elaboren y ejecuten sobre principios bien fundamentados y con prácticas tenaces.
En abril, la Junta de Supervisión celebrará un simposio sobre transformación presupuestaria durante el cual los expertos analizarán cómo los estados de EE. UU. atienden la elaboración de presupuestos, cómo han lidiado con algunos de los mismos desafíos a los que se enfrenta Puerto Rico, los grandes cambios necesarios para mejorar los procesos presupuestarios, lo que consideran las mejores prácticas y lo que esto significa para Puerto Rico y su transformación presupuestaria.
El camino por delante
Para cumplir con el mandato de PROMESA y para que la Junta de Supervisión complete su trabajo, el Gobierno de Puerto Rico tiene que reformar sus procesos presupuestarios e implementar prácticas adecuadas de administración fiscal que continúen mucho después de que la Junta de Supervisión haya concluido sus labores en la Isla. El Gobierno deberá completar estas reformas y ser capaz de aprobar y mantener presupuestos equilibrados y planes financieros multianuales para lograr la responsabilidad fiscal a largo plazo, como lo exige PROMESA.
Hasta que se completen estas reformas, solo la presencia de la Junta de Supervisión impide que Puerto Rico recaiga en déficits presupuestarios.
Lejos de ser una solución temporal, la reforma presupuestaria tiene que pasar a ser el estándar permanente por el cual se rige el Gobierno y perdurar en el futuro para garantizar un proceso presupuestario transparente, sostenible y fiscalmente responsable.


