El 10 de febrero de 2026, la Junta de Supervisión y Administración Financiera para Puerto Rico (Junta de Supervisión) celebró su segundo Simposio sobre Proyecciones Económicas anual, que reunió a representantes del Gobierno y expertos en economía para discutir datos esenciales para el desarrollo de proyecciones económicas fiables y precisas que guíen la presupuestación estratégica y las reformas estructurales.
“Puerto Rico no puede arreglar su crédito sin arreglar la confianza, y la confianza empieza con presupuestos fiables elaborados basándose en suposiciones económicas fiables”, indicó el director ejecutivo de la Junta de Supervisión, Robert F. Mujica Jr., en su discurso de apertura.
Los datos revelados en el simposio de este año mostraron un consenso entre los panelistas: a pesar de sus diferentes modelos y puntos de vista, la Isla no se dirige hacia una recesión económica, pero sí hacia un periodo de crecimiento más lento y comedido.
Una economía nacional que se dobla, pero no se quiebra
La conversación abrió con Michael Zdinak, de S&P Global Market Intelligence (S&P), quien explicó cómo la incertidumbre económica del año pasado dio lugar a una inesperada resiliencia de la economía estadounidense.
“Ya en abril parecía casi inminente una recesión”, dijo Zdinak, “los mercados reaccionaron mal a los aranceles recíprocos anunciados, y la incertidumbre política se disparó. Pero la Administración suspendió esos aranceles y los reintrodujo más adelante. Sí, a niveles ligeramente más bajos, pero ahora los mercados parecen no reaccionar a ellos”.
Los mercados superaron los anuncios de aranceles, las incertidumbres de política pública y el cierre federal, para revelar un impulso mayor de lo previsto. Aun cuando la inflación sigue siendo elevada y los costos de endeudamiento se mantienen altos, EE. UU. sigue creciendo, y el escenario previsto por S&P no incluye una contracción económica.
El mercado laboral se suaviza, pero no muestra debilidad. El aumento de empleos ha disminuido porque las empresas están reteniendo a los empleados que tienen, en lugar de aumentar los esfuerzos de expansión. La productividad ha aumentado, el crecimiento poblacional ha disminuido y las empresas necesitan hacer menos contrataciones que en años anteriores, lo que mantiene estable la tasa de desempleo. Es una dinámica muy diferente a la de una típica recesión.
En este contexto, el panorama nacional para 2026 es el siguiente: el crecimiento continúa, pero a un ritmo más lento. La inflación se mantiene algo persistente. La Reserva Federal, el Banco Central del Gobierno de los Estados Unidos, permanece cautelosa. Los aranceles se filtran más notablemente en los precios. Los hogares podrían sentir presión financiera, pero no hasta el punto de la desestabilización.
Puerto Rico sigue un camino similar
Cuando la conversación tocó el tema de la economía de Puerto Rico, se observó la misma realidad dual: desaceleración del impulso, pero no un colapso inminente.
Gustavo Rojas Matute, de Moody’s Analytics, señaló que Puerto Rico ha estado atravesando un punto de inflexión, definido por una fuerte dependencia de fondos federales, una mano de obra menguante y la vuelta gradual a la “normalidad” tras la extraordinaria ayuda federal que siguió a la pandemia del COVID-19 y los recientes desastres naturales.
La construcción, el transporte y almacenamiento, y el turismo han sido los principales motores desde 2020, y siguen funcionando. El turismo registró un potente desempeño en 2025 y, aunque podría suavizarse en el futuro, sigue siendo comparativamente fuerte.
“Los demás sectores [económicos]… la industria manufacturera, los sectores de servicios profesionales o empresariales, los sectores que concentran la mayor parte del empleo en Puerto Rico, siguen completamente planos”, explicó Rojas Matute.
La economía de Puerto Rico parece estar entrando en una fase de crecimiento más lento. El panorama del mercado laboral es complicado: el desempleo es bajo, pero la proporción de empleos a tiempo parcial está en aumento, y los trabajadores más jóvenes se enfrentan a tasas de desempleo persistentemente más altas. El comportamiento de los consumidores muestra una tensión similar: las familias gastan, pero cada vez más por necesidad que por elección, y más a menudo recurriendo al crédito. No es una crisis, pero es señal de que los presupuestos están apretados.
Varios panelistas, entre ellos Leslie Adames de Estudios Técnicos, señalaron que la inflación de los artículos de primera necesidad (especialmente los alimentos) sigue siendo mucho más intensa de lo que sugiere la inflación general. Algunos productos han duplicado o triplicado la tasa promedio de inflación de la Isla. Cuando los salarios se aplanan o desaceleran mientras que los precios de los alimentos se disparan a dos dígitos, la inflación se hace más persistente y difícil de absorber por los hogares.
“Estamos viendo que los establecimientos que venden esos productos (artículos de primera necesidad), están experimentando un crecimiento de ventas muy lento y estamos viendo que hay un crecimiento sorprendente en algunos establecimientos especializados en productos de lujo”, indicó Adames. “Esto significa que las personas adineradas y que no experimentan sensibilidad a los cambios de precios pueden gastar más dinero en ese tipo de cosas. Pero la mayoría de las personas, que no tienen ese poder adquisitivo, no tienen flexibilidad para consumir lo que quieren”.
Aun así, esta presión no se ha traducido en una contracción. La economía no está en contracción. Según los panelistas, lo que el consumidor está viendo es una desaceleración, visible en un menor crecimiento de las ventas, una mayor cautela en la contratación y empresas que se preparan para un ritmo de actividad más constante y modesto.
La función y los límites de los fondos federales
El punto de acuerdo más evidente entre los panelistas fue la continua importancia de los fondos federales para la estabilidad de Puerto Rico. Existen miles de millones de dólares para la reconstrucción hasta 2035, y estos fondos mantienen activo el sector de la construcción, apoyan la estabilidad del empleo y contribuyen a anclar el crecimiento a corto plazo.
Pero casi todos los panelistas plantearon también la misma preocupación: los desembolsos siguen siendo angustiosamente lentos y la capacidad de la Isla para ejecutar proyectos a gran escala sigue limitada por la escasez de mano de obra, el aumento en los costos de los materiales, el limitado margen de maniobra de los contratistas y los obstáculos burocráticos.
El financiamiento existe; el reto es convertirlo en producción económica real al ritmo inicialmente esperado.
A corto plazo, este reto de financiamiento representa un punto de inflexión para Puerto Rico. Los dólares federales pueden sostener una economía durante las turbulencias. Pero estos fondos no son un sustituto permanente de un modelo de crecimiento más diversificado e impulsado por la productividad.
El turismo sigue firme, pero el crecimiento se vuelve más lento
En general, el turismo fue descrito como uno de los pilares más resilientes de Puerto Rico. La llegada de visitantes sigue siendo alta, los hoteles y restaurantes continúan contratando y el perfil de la Isla como destino recreativo se ha reforzado.
Sin embargo, el consenso fue cauteloso. Los hogares estadounidenses velan más de cerca sus presupuestos y, aunque Puerto Rico está bien posicionado, se espera que el auge en el crecimiento observado en los dos últimos años disminuya. El turismo sigue lejos de estar en riesgo y muestra estabilidad a corto plazo.
Una proyección plana pero estable para 2026
Los panelistas del Simposio sobre Proyecciones Económicas de 2026 estuvieron de acuerdo: Puerto Rico no se enfrenta a una recesión. Por el contrario, se está distanciando de la aceleración precipitada que experimentó durante los años de reconstrucción y la liquidez de la época de la pandemia. La situación económica de los hogares y las empresas se muestra más firme que hace una década, los depósitos siguen siendo elevados y los sectores clave mantienen la estabilidad.
“Durante unos años hemos visto una inmigración neta. Es algo nuevo para nosotros en varias décadas”, aseguró el catedrático de la Universidad de Puerto Rico José Caraballo Cueto. “El empleo total ha crecido durante los últimos años… así como el empleo por cuenta propia. No estamos seguros de por qué ha crecido tanto el empleo por cuenta propia; probablemente esté relacionado con la reforma contributiva de 2017”.
Pero el impulso se está frenando. Las perspectivas de Moody’s, V2A Consulting, Estudios Técnicos y los economistas independientes llegaron a la misma conclusión: 2026 será muy similar a 2025, un crecimiento plano o ligeramente positivo, con notables puntos de presión, pero sin recesión.
“Es probable que sigamos viendo cierta incertidumbre económica e incertidumbre geopolítica, que no van a ser muy diferentes de lo que vimos también en 2025, así que no hay mucha diferencia en ese ámbito respecto al año pasado”, concluye Xavier Diví, director de V2A Consulting.
El mercado laboral se dobla, pero no se quiebra. El turismo disminuye, pero permanece fuerte. La inflación se enfría, pero no de manera uniforme. Los fondos siguen fluyendo, pero más despacio de lo ideal.
El mensaje compartido: estabilidad, con necesidad de mejoras
Lo que distinguió al Simposio sobre Proyecciones Económicas de 2026 fue una notable convergencia de puntos de vista. Todos los panelistas, independientemente de su disciplina o marco analítico, llegaron a la misma conclusión: la economía no se contrae.
Este periodo de estabilización brinda a Puerto Rico la oportunidad de atender varias prioridades. Le permite al Gobierno y al sector privado avanzar en proyectos pendientes que han sufrido atrasos. Crea un espacio para reforzar la capacidad de la mano de obra y atender las carencias existentes. Ofrece una oportunidad para reforzar los cimientos del crecimiento a largo plazo al reducir la dependencia de la entrada de fondos federales y de los ciclos impulsados por el turismo. Y permite renovar la atención brindada a mejorar la productividad, modernizar los procesos reglamentarios, aumentar la confiabilidad de la infraestructura y la inversión en capital humano.
Las perspectivas no indican un declive, sino una desaceleración que se debe velar de cerca. Esta fue, en fin, la visión compartida que surgió del Simposio, y la llamada a la acción que el liderazgo de Puerto Rico debe considerar ahora detenidamente.



