Asegurando la salud financiera a futuro: las reservas de Puerto Rico

Todas las personas necesitan ahorrar. En un contexto de gobierno, a esto se le llama tener reservas. Todos los gobiernos necesitan contar con unos ahorros que brinden estabilidad en periodos de incertidumbre.

Las reservas ayudan a los gobiernos a prepararse para gastos inesperados, por ejemplo, reparaciones y respuesta de emergencia luego de desastres naturales, y para insuficiencias significativas de ingresos, como recaudos contributivos que no alcanzan las proyecciones presupuestarias. Al brindar este colchón, las reservas reducen la necesidad de hacer recortes presupuestarios o de aumentar los impuestos.

Y para Puerto Rico, financiar y estructurar adecuadamente las reservas también es esencial para poder seguir brindando los servicios públicos más importantes y para prepararse para momentos de incertidumbre. La fortaleza de las reservas de Puerto Rico ayudará a determinar la rapidez con la que el gobierno puede responder a los desastres naturales o a los periodos de desaceleración económica y la eficacia con la que puede proteger la educación, la salud y la infraestructura cuando los ingresos disminuyen inesperadamente.

En otras palabras, las reservas ayudan a mantener estable el presupuesto del gobierno y permiten a Puerto Rico planificar, no solo reaccionar.

El progreso hacia la estabilidad fiscal

En años recientes, Puerto Rico ha logrado un progreso significativo hacia alcanzar la estabilidad financiera. Luego de 16 años de déficits gubernamentales antes de promulgarse PROMESA, el gasto público se ha mantenido dentro de lo que Puerto Rico puede pagar y a la par con los ingresos desde que la Junta de Supervisión comenzó a certificar los presupuestos del gobierno.

Cuando la Junta de Supervisión comenzó sus labores en 2016, el Gobierno contaba con tan poco efectivo que solo podía cubrir dos semanas de gastos. El efectivo disponible del Gobierno se ha reabastecido bajo la autoridad de la Junta de Supervisión.

Esta y otras acciones de la Junta de Supervisión también permitieron que se pudiera crear una Reserva de Emergencia de $1.3 mil millones, un requisito establecido en el Plan Fiscal para Puerto Rico que la Junta de Supervisión y el Gobierno de Puerto Rico elaboraron en conjunto. Estos fondos de emergencia, basados en la orientación provista por el Fondo Monetario Internacional del 2% del Producto Nacional Bruto (PNB), se han desplegado en múltiples ocasiones durante los pasados años para responder con rapidez a los desastres naturales subsiguientes y a las emergencias declaradas por el gobierno.

Cuando azotó el huracán María, Puerto Rico no contaba con esas reservas para poder brindar una respuesta rápida a las necesidades de la población. Pero, por ejemplo, el pasado mes de mayo, la reserva se utilizó para responder a inundaciones repentinas, lo que le permitió al gobierno actuar con rapidez cuando más importaba. Reponer el balance del fondo de reserva después de que el Gobierno retirara dinero para ayudar en la recuperación es igual de importante, y refleja unas prácticas de administración financiera más tenaces inculcadas por la Junta de Supervisión.

La Reserva de Emergencia está pasando a ser parte de un nuevo marco más amplio de reservas. Otro elemento de este marco es lo que suele llamarse un “fondo de contingencia”. Este tipo de reserva, utilizada por muchos estados de EE. UU., está diseñada para ayudar a los gobiernos a manejar las dificultades económicas y las caídas inesperadas de ingresos. Normalmente, los estados financian estas reservas utilizando una porción de los ingresos de años anteriores, el gasto global o los fondos sobrantes al cierre de año.

El Fondo de Estabilización Presupuestaria de Puerto Rico no se había financiado. Reforzar este fondo ahora, con la estabilidad que ha creado la Junta de Supervisión y teniendo en cuenta las señales de advertencia económica y fiscal que se avecinan, servirá como preparación para los futuros desafíos fiscales. La Junta de Supervisión trabajará con el Gobierno para establecer el tamaño adecuado en el presupuesto.

Según la Asociación Nacional de Oficiales Estatales de Presupuesto (NASBO), los estados de EE. UU. aumentaron significativamente sus fondos de contingencia entre el año fiscal 2019 y 2025. En 2019, el total de fondos de contingencia como porcentaje del gasto total del fondo general fue del 9.1%, según la NASBO. En 2025, los fondos de contingencia “aumentaron en más del doble de su monto fiscal de 2019 en dólares nominales” y representaron el 13.3% del gasto total del fondo general. “Al observar los datos históricos de cada estado, todos los estados excepto dos, terminaron el año fiscal 2025 con un saldo de fondos de contingencia superior al que tenían en el año fiscal 2019 (en dólares nominales) y 39 estados tenían saldos mayores como porcentaje del gasto del fondo general en el año fiscal 2025 en comparación con el año fiscal 2019”, dijo la NASBO.

Cómo los estados crean reservas: las mejores prácticas

Las reservas bien dotadas son una práctica crucial en todos los estados de EE. UU. Durante el simposio de la Junta de Supervisión, Un mejor plan: Simposio sobre el Futuro Fiscal de Puerto Rico – Herramientas, Principios y Prácticas Presupuestarias Estatales, el cual tendrá lugar el 15 de abril en San Juan, los directores de presupuesto de cinco estados de EE. UU. profundizarán en los elementos fundamentales de las reservas, entre otros componentes básicos de un proceso presupuestario eficaz y responsable.

La cantidad que un gobierno debe guardar en reservas no es igual en todos los casos. Depende de los riesgos a los que se expone. Hay que tomar en cuenta algunos factores como la imprevisibilidad de los ingresos y su exposición a desastres naturales o las necesidades diarias de efectivo. Aunque los puntos de referencia generales —como guardar reservas suficientes para cubrir alrededor de dos meses de gastos— pueden ser útiles, el mejor acercamiento es seguir la recomendación de la Asociación de Oficiales de Finanzas Gubernamentales (GFOA) y establecer reservas equivalentes a dos meses de gastos. Una estrategia eficaz sería determinar los niveles de reserva en función de los riesgos, las necesidades de liquidez y las realidades del gobierno.

La robustez de los sistemas de reservas no se mide solo por la cantidad de dinero que se guarde, sino que también depende de cómo se administren. Se necesitan leyes claras que definan cuándo se deposita el dinero, cuándo puede utilizarse y cómo debe reponerse. Los gobiernos más eficaces financian sus reservas consistentemente, utilizando herramientas como los superávits de cierre de año, porciones de ingresos volátiles o ingresos extraordinarios para crear y mantener estos saldos a lo largo del tiempo.

Las reservas también desempeñan un papel importante en la forma en que los inversionistas y las agencias de calificación crediticia visualizan la salud financiera de un gobierno. Los niveles de reserva más altos indican fortaleza y estabilidad. Como regla general, unas reservas iguales o superiores al 15% de los ingresos anuales se consideran fuertes, mientras que unos niveles inferiores al 5% pueden suscitar preocupación por la vulnerabilidad financiera.

En resumen, las reservas fortalecidas generan confianza, demuestran que un gobierno está preparado, es disciplinado y tiene la capacidad de seguir operando aún en tiempos de incertidumbre. Unas reservas débiles pueden ser una señal de riesgo y socavar la confianza.

Elaboración de presupuestos estratégicos: planificar, no reaccionar

El principio es simple: las reservas son para dar estabilidad, no para financiar los gastos del diario.

Construir reservas forma parte de una transición más amplia que va de elaborar presupuestos en respuesta a crisis a la planificación a largo plazo. En lugar de reaccionar cuando ocurren situaciones inesperadas, Puerto Rico tiene que adoptar un enfoque prospectivo, teniendo en cuenta las obligaciones futuras, los posibles cambios en los niveles de ayudas federales y riesgos como los costos de las pensiones, las presiones financieras por los fondos necesarios para salud y otras obligaciones fiscales.

Puerto Rico no puede controlar la economía mundial ni el ritmo del estímulo federal. Lo que puede controlar es cómo presupuesta, gasta y se prepara. Puerto Rico debe institucionalizar un marco integral de política pública de reservas que incorpore objetivos basados en el riesgo, una gobernanza basada en normas y mecanismos de financiamiento disciplinado para garantizar la resiliencia fiscal a largo plazo. Con una elaboración de presupuestos estratégica e institucional, y las reservas necesarias para respaldarlo, Puerto Rico está preparado para el próximo reto económico, llegue cuando llegue.

 

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