Ensayo: Educación y el COVID-19

La emergencia del COVID-19 no tiene precedentes y el alcance del impacto aún es incierto. 

Dada la incertidumbre, el Departamento de Educación de Puerto Rico (DE) debe evaluar detenidamente las implicaciones a mediano y largo plazo para el aprovechamiento académico tanto de los maestros como de los estudiantes. Conforme a los modelos epidemiológicos, hay tres posibles escenarios: el optimista, el algo optimista y el pesimista. El escenario optimista presume que las escuelas permanecerán cerradas hasta el fin del año escolar y que estarán listas para abrir en el semestre que inicia en agosto. El escenario algo optimista presume que las escuelas permanecerán cerradas durante el inicio del próximo semestre y que reanudarán las clases presenciales en enero de 2021. Mientras, un escenario pesimista presume que las escuelas permanecerán cerradas durante todo el año escolar 2020-2021. En vista de estas posibilidades, un ejercicio meticuloso de planificar todos los escenarios sería necesario para programar las acciones y minimizar las interrupciones de la enseñanza en Puerto Rico. Aunque el DE ha anunciado una serie de iniciativas, nos preocupa que no forme parte de un esfuerzo coordinado mayor para atender las necesidades de los estudiantes durante la crisis en cualquiera de estos escenarios.

El DE anunció recientemente que estaba acortando el semestre y que todos los estudiantes pasarían de grado o se graduarían, independientemente si participaron en alguna actividad de educación a distancia. Para este periodo de emergencia, el DE ofreció a los estudiantes dos opciones académicas. Una de ellas fue una serie de módulos remediales en el sitio web en formato PDF que contiene las lecciones y ejercicios por grado y por materia de estudio. Estos se pudieron imprimir o descargar para usar o compartir por correo electrónico, mensaje de texto, Whassap, etc. La otra alternativa fue una aplicación para iOS, Windows 10 y Android, entre otras, conocida como EduPR, con contenido, ejercicios de lectura, material interactivo y vídeos por grado y por materia. Aunque estas son las opciones principales, el DE también ofreció a los estudiantes otras alternativas, incluyendo foros, bancos de recursos, contenido digitalizado vía sitio web del DE y enlaces a Khan Academy. Aunque estas plataformas y herramientas proveyeron oportunidades a los estudiantes para que continuaran motivados, estaban muy lejos de convertirse en un plan de aprendizaje a distancia abarcador y coherente. Un plan de educación a distancia requiere directrices sobre el contenido, el currículo, evaluaciones, el desarrollo y apoyo profesional a los maestros y un plan para lograr la participación diligente de los padres. Varios distritos en estados de tamaño parecido a Puerto Rico han creado guías de enseñanza a distancia y, al momento, las están implementando. Éstas incluyen información sobre la presentación de contenido, evaluaciones de estudiantes, tecnología y apoyo. Hay cerca de 85 planes de educación a distancia de algunos distritos estadounidenses que el DE pudo haber emulado. A continuación, algunos de los mejores ejemplos hasta la fecha.

Dadas las circunstancias extremas, es tentador para el DE decir que estas hojas de trabajo y sitios web eran las únicas opciones realistas para los estudiantes. Pero se debió haber requerido al Departamento que proporcionara un plan de educación a distancia robusto, uno que estableciera metas manejables y alcanzables para que los estudiantes trabajaran en ellas cada semana y que proveyera feedback inmediato (o al menos con frecuencia) de parte de los maestros mediante ejercicios de las lecciones, comentarios o chats para mantener a los estudiantes motivados y encaminados.

Mientras que la educación a distancia puede reemplazar la enseñanza presencial, reconocemos las limitaciones de esta práctica. Muchos estudiantes carecen de acceso a la tecnología necesaria para aprender remotamente. Un estudio de Prensa Asociada encontró que el 17% de los estudiantes estadounidenses no tiene computadoras en casa y que el 18% carece de servicio de internet de alta velocidad. Entendemos que ese acceso a internet y a los aparatos electrónicos es significativamente menor en Puerto Rico; pero desafortunadamente, no tenemos datos que sustenten esa aseveración, ni tampoco los tiene el DE.

Las familias enfrentan diversas circunstancias que pueden limitar su capacidad para emplear estas alternativas educativas (la salud de la familia, las obligaciones de trabajo, las preocupaciones sobre el cuidado infantil, la conectividad de internet, el acceso a aparatos electrónicos, etc.). En términos de equidad, los estudiantes de bajos recursos sufren desproporcionadamente bajo estas condiciones. Son menos propensos a tener recursos, como computadoras y acceso a internet de alta velocidad, que les permita tener éxito o hasta participar en un ambiente de aprendizaje a distancia. No obstante, el acceso igualitario no requiere que todos los estudiantes reciban una educación en el mismo formato (p. ej. educación a distancia). De cualquier manera, el DE debió haber atendido de inmediato el asunto de acceso igualitario para educar a todos los niños. Un paso importante que el DE debió haber tomado, considerando que planificaba emplear la educación a distancia, era simplemente haber consultado con las familias. Los estudios por internet o conversaciones telefónicas podrían proveer el análisis necesario que el Departamento necesita para conocer qué tipo de capacidad tienen los padres o cuidadores para ayudar, y cómo la tecnología con la que cuentan y el ambiente en el hogar podría viabilizar o impedir ese aprendizaje.

El DE estimó que aproximadamente el 70% de los estudiantes utiliza una de las alternativas académicas disponibles. Sin embargo, no hay manera de validar o rastrear en este momento qué estudiantes accedieron a alguna alternativa, ya que el tráfico e interacciones en la web se reportó a un nivel macro, lo que significa que las visitas al sitio incluyeron a todos (maestros, padres, guardianes y estudiantes). Por ejemplo, un estudiante y su padre pueden visitar, cada uno, un sitio web por día, que cuenta dos veces la población reportada. Para poder evaluar adecuadamente el compromiso y la respuesta de los estudiantes a las alternativas académicas del DE, se tiene que reportar la información a escala de los estudiantes, lo que luego permitirá al DE monitorear el progreso por escuela y por región educativa. A modo de comparación, muchos de los distritos que evaluamos (p. ej., las escuelas públicas de Columbus e Indianápolis) han realizado encuestas a los padres para evaluar las necesidades de los estudiantes vulnerables y analizar las actividades a nivel de las escuelas y de los estudiantes.

Necesidades tecnológicas

El gobierno federal concedió $589 millones al DE conforme al Programa Restart, como resultado de los huracanes Irma y María, de los cuales el DE tenía aproximadamente $130 millones para comprar aparatos electrónicos (computadoras/tabletas) para estudiantes y maestros que carecían de acceso a estos equipos en sus hogares. Debido a una variedad de razones, el DE no pudo comprar estos aparatos hasta hace poco. Luego, como parte del Paquete de Apoyo de Medidas de Emergencias -certificado por la Junta de Supervisión el pasado 28 de marzo-, se asignó $124 millones del Fondo General. Conforme al análisis preliminar realizado por el DE, la cantidad de aparatos que se comprará tanto con fondos estatales como federales es de unos 285,000. Los contratos ya se han finalizado para la porción de la compra subvencionada con fondos federales, pero las compras con fondos estatales requieren planificación e implementación urgente. Conforme a algunos contratos de Restart, que ya estaban firmados, se espera recibir los aparatos electrónicos entre julio y octubre de 2020. En cuanto a las compras con fondos estatales, se estima que las tabletas pudieran recibirse antes de enero de 2021, mucho después del tiempo en que más se necesitan. El DE explica que la demora se debe a los procesos de compras internos y las interrupciones en la manufactura alrededor del mundo, como resultado de la emergencia del COVID-19. No obstante, muchos distritos en Estados Unidos ya han distribuido cientos de miles de equipos a sus estudiantes. Por ejemplo, el Condado de Broward, en Florida, ya ha distribuido 84,000 computadoras portátiles a sus estudiantes entre el 20 de marzo y el 1 de abril. Muchos de estos estudiantes recogieron sus laptops en la escuela a la que asistían o en otras escuelas participantes. Algunas escuelas hasta ofrecieron un servicio de entrega de laptops sin bajarse del auto. En Fort Worth Texas, el distrito pidió a los padres que llenaran un cuestionario sobre sus necesidades tecnológicas, y ha estado entregando iPads, laptops y hotspots a las familias que dijeron que las necesitaban. Algunos distritos, como Baltimore City, Palm Beach y Tulsa están prestando los aparatos a sus estudiantes. En Richmond, Virginia, el distrito está ofreciendo una variedad de herramientas para que las familias se las lleven a sus casas, como lápices, libros, un Chromebook y módems de wifi o internet. Las familias pueden llenar un formulario en línea o comunicarse directamente con el/la principal de la escuela para recogerlo. En la Ciudad de Nueva York, para complementar los 175,000 aparatos que las escuelas ya habían repartido, el Departamento de Educación estatal está trabajando con Apple y T-Mobile para prestar iPads habilitados con LTE a 300,000 estudiantes de escuela pública sin acceso a estos equipos. El Departamento de Educación estatal está recibiendo 50,000 iPads por semana, de parte de Apple y mediante una colaboración con IBM, para mantenerlos conectados a internet.

Lo mismo ocurre con los módems móviles y el acceso a internet. El DE estuvo evaluando distintas iniciativas para asegurarse de que todos los estudiantes tengan acceso a las opciones y recursos en línea, pero estas alternativas de internet serán más beneficiosas solo luego de que los estudiantes reciban sus aparatos, lo que desafortunadamente será luego del comienzo del primer semestre del próximo año escolar. Gran parte de los distritos grandes se han movido rápidamente distribuyendo hotspots o asociándose con proveedores de telecomunicaciones. Algunos distritos como el condado de Broward han negociado tarifas con proveedores de servicios de internet y le han provisto esa información a los padres. Varios proveedores, como Comcast, están prestando servicios de internet de alta velocidad a los estudiantes, familias o el personal mediante su Internet Essentials Program. Este programa ofrece dos meses de servicio de internet gratis a clientes elegibles y ahora está disponible. En Kansas City, el distrito se ha asociado con T-Mobile y Sprint para proporcionar hotspots de wifi a las familias que no tienen internet. Algunos distritos ya se han puesto más creativos. El distrito del condado de Charleston está asignando autobuses escolares equipados con wifi en centros y escuelas seleccionadas de la comunidad de toda el área para las familias que no tienen internet en sus hogares.

Como se menciona anteriormente, muchos distritos se movieron agresivamente para mejorar el acceso a internet, pero en Puerto Rico sólo algunas computadoras estarán disponibles antes de que concluya el semestre, y no hay un plan para proporcionar acceso a internet a las familias en caso de que haya otra cuarentena en el futuro.

El DE inicialmente indicó que los estudiantes que no tuvieran acceso a Internet pudieron obtener una copia física de los módulos remediales una vez que la gobernadora autorizara al DE a distribuirlos. Mientras que el DE esperaba por la Gobernadora para autorizar la distribución de materiales, algunos distritos en Estados Unidos han estado usando los autobuses escolares para entregar y recoger trabajo impreso en papel. El distrito escolar metropolitano de Cleveland ha estado enviando por correo los paquetes educativos a las direcciones residenciales de los estudiantes. Mientras tanto, el distrito escolar del condado de Charleston prepara lecciones de 10 días de duración por escrito, que todos los estudiantes reciben en un paquete impreso. Después del paquete impreso, los estudiantes pueden acceder a los recursos digitales a través de sus maestros u organizaciones externas vía el portal en línea de sus escuelas. En Cincinnati Public el distrito ofrece paquetes de trabajo semanal con objetivos claros de aprendizaje cada semana. Esos paquetes están disponibles en línea, se distribuyen en los lugares de servicios de comida y los padres pueden imprimirlos gratuitamente en las tiendas Staples. Muchos distritos también están televisando las lecciones escolares en las estaciones públicas de televisión. Por ejemplo, Nashville Public Televisión televisa la programación de enseñanza en casa durante los días laborables y en San Antonio la programación educativa también está disponible en la televisión pública local.

Hay muchos ejemplos que podemos señalar. Por eso, al ver lo que otros distritos han logrado y están planificando hacer para salvar el semestre y dar a los estudiantes, maestros y padres las herramientas que necesitan para ayudar en el aprendizaje, la demora que hay en Puerto Rico es perturbadora.

Particularmente cuando el Departamento tiene más de 800 empleados en sus oficinas centrales y otros 2,500 en oficinas regionales que continúan recibiendo su paga. Como resultado, el DE cuenta con suficientes recursos como para crear e implementar un plan robusto. 

Una experiencia robusta de aprendizaje

Aunque el DE ofreció unas alternativas de aprendizaje en su sitio web, no estaba rastreando el uso individual de estas herramientas. El DE indicó inicialmente que los estudiantes tenían la opción de completar sus asignaciones con la ayuda de sus módulos remediales. En caso de que los maestros no hubieran podido comunicarse con algún estudiante o si el/la estudiante no hubiera podido completarla, no los penalizará. El DE mencionó preocupaciones en cuanto a la equidad por querer detener los esquemas tradicionales de monitoreo o por no calificar a los estudiantes, mencionando maneras en que las notas pudieran perjudicar a aquellos de bajos recursos, sin acceso a una computadora o que no puedan confiar en sus padres para ayudarles con la educación a distancia. Pero decir a los estudiantes que las asignaciones son opcionales llevó a muchos a simplemente darse de baja. Y eso no es bueno a corto plazo, ni tampoco es saludable a largo plazo, ya que los estudiantes estarán menos preparados para el próximo año escolar. Con la reciente decisión del DE de concluir el semestre antes de tiempo, muchos estudiantes en Puerto Rico se enterarán de que el trabajo que completaron durante el tiempo que estuvieron en sus casas no cuenta.

El DE debió haber tenido algo planificado para diferenciar a un estudiante que completó mucho trabajo y estuvo adquiriendo algún tipo de conocimiento y un estudiante que por las razones que sea no hizo el trabajo. Aún en las circunstancias actuales, hay unos distritos que están haciendo un esfuerzo significativo para evaluar las estrategias de educación a distancia, proporcionar feedback a los estudiantes e informar a los padres cuáles serán los próximos pasos. Observamos los planes de educación a distancia por el COVID-19 de varios distritos escolares más grandes y hemos identificado que al menos 15 aún tienen intenciones de evaluar el trabajo de sus estudiantes, aunque con muchas variaciones en el enfoque. Algunos distritos, como las escuelas de DC Public y Chicago Public están adoptando un enfoque parecido de asignar las notas finales basado en las notas del tercer trimestre de los estudiantes o en las notas de los estudiantes cuando ocurrió el cierre de las escuelas, con oportunidades para aumentar la nota final. Y a diferencia de Puerto Rico, estos distritos ya habían distribuido miles de aparatos electrónicos y habían comenzado a distribuir material impreso a las familias para minimizar la brecha en cuanto al acceso digital. Otros, como Austin ISD han instituido un enfoque de aprobado/incompleto. Atlanta Public continuará calificando a los estudiantes, aunque ya ha ajustado los requisitos de los créditos. La Ciudad de Nueva York está rastreando la asistencia y calificando el trabajo de todos los estudiantes por crédito.

De todos los planes de los distritos más grandes, parece que Puerto Rico tuvo la política menos estricta de monitoreo de los estudiantes. Pero aún cuando el DE se reafirma en su política de terminar el semestre, por lo menos debe priorizar la evaluación de destrezas esenciales y continuar comunicando el feedback regular y consecuentemente a TODOS los estudiantes y sus familias a fin de minimizar “el aprendizaje incompleto” de hoy. Y para lograr eso, el DE necesitará rastrear las actividades de los maestros y estudiantes de manera más detallada, aún si han optado por no calificarlos a todos.

Mientras que todos los distritos escolares y funcionarios estatales lidian con la educación a distancia, muchos se preguntan qué es lo próximo para los estudiantes que han perdido varios meses de educación presencial. Los distritos escolares podrían instituir un programa de verano escolar a gran escala, pero eso sería prohibitivo en muchos lugares. Douglas Harris, un catedrático de Brookings Institution, un grupo de expertos con base en Washington, D.C., estimó que un programa de verano a nivel nacional de seis semanas costaría $8,100 millones. Se puede argumentar que los fondos que se gasten en un programa de verano pueden servir como un tipo de estímulo económico, ya que los maestros pueden ganar más ingresos en un momento en que la tasa de desempleo es muy alta en la isla. Otra alternativa es comenzar temprano el año escolar 2020-21 y dar a los maestros más tiempo para ayudar a los estudiantes a ponerse al día. Aunque el Departamento de Educación de Estados Unidos ha concedido exenciones de los requisitos federales de administración de examen a todos los estados incluyendo Puerto Rico, el DE podría requerir también el examen estandarizado de META durante el verano o a principios del próximo año escolar para evaluar cuánto han progresado los estudiantes durante la cuarentena. Esta información indicaría entonces a los funcionarios de los distritos escolares, y más importante aún, a los maestros qué esperar para el próximo año escolar.

Dados los impedimentos de planificación del DE durante esta emergencia, sería práctico tomar este tiempo para planificar cómo agudizar la capacidad de los sistemas de educación a distancia, lo que podría resultar útil más allá de emergencias como ésta (y en preparación para un posible resurgimiento del COVID-19 para la segunda mitad del año), y también para pensar cómo recuperar el aprendizaje perdido. Quizás esta emergencia pueda obligar al DE a acelerar su oferta tecnológica. El incremento en el dominio de tecnología se podría sostener más allá de la crisis para ayudar con la educación a distancia en tiempos de normalidad. Una manera en que la tecnología puede ayudar en el aprendizaje es logrando que las escuelas sean más productivas. En California, las escuelas han estado usando software mucho antes del virus, para transformar el modelo convencional de aprendizaje. En vez de libros de texto, los estudiantes tienen «playlists», que usan para acceder a las lecciones virtuales y tomar los exámenes. El software luego evalúa el progreso del niño, aliviando la carga de los maestros de tener que corregir el trabajo y dándoles un análisis individual de sus estudiantes. El tiempo que ahorran los maestros se asigna a otras tareas, como cultivar las destrezas sociales de los estudiantes o las tutorías individuales. Un estudio realizado en 2015 señaló que los niños que estudian en programas que adoptaron este modelo más temprano sacaron mejores calificaciones en las pruebas que sus pares de otras escuelas.

Quizás ésta sea la oportunidad perfecta para permitir que las plataformas de aprendizaje adaptativas, interactivas y basadas en evidencia se arraiguen en Puerto Rico. Pero sólo se logrará el potencial tecnológico si lo adopta el DE. Puede que sea demasiado tarde para salvar este semestre, pero no es demasiado tarde para salvar el próximo año escolar.

Tristemente, la propagación del COVID-19 ya reveló un ángulo perturbador de cuán mal preparado estaba el sistema de educación en Puerto Rico para una emergencia, mucho menos lo estaba para una revolución tecnológica. Sin embargo, esto solo presenta una gran oportunidad. Dados los fondos disponibles hasta la fecha y los fondos incrementales que ya están disponibles mediante la Ley CARES, ya sea directamente por el DE o vía las directrices de elegibilidad de los $2,200 millones que proporcionó el Gobierno justo el otro día, podemos aprovechar este momento de dificultad para implementar las mejores prácticas, aprender de los casos que han tenido éxito en esa área y brindar a nuestros niños una mejor educación cada día.

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